lunes, 28 de noviembre de 2011

Padre César Fernández, sacerdote y creador de la oenegé Phytosalus

¿Es usted el misionero que se convirtió en hechicero?
Así acabaron viéndome, pero es una larga historia.

¿Dónde empieza?
Llegué a Burkina Faso a los 27 años con los padres blancos para impartir clases de ciencias naturales en un seminario donde tenía alumnos de 12 a 20 años que venían de todo el país..., ¡y cómo venían!

¿Cómo?
Llenos de parásitos y muy debilitados, así que me compré todos los libros de parásitos que existen y un microscopio.

¿Y?
¿Qué mejor lección de ciencias biológicas que identificar los propios parásitos y combatirlos?... Creé un gran jardín botánico con todas las plantas medicinales de la zona. Cuando venían los familiares de los alumnos me iban explicando: "Esta planta cura la otitis, esta las diarreas...".

Tomó nota de las recetas.
Sí, allí hay enfermedades para las que la medicina occidental no es efectiva, como el paludismo, parásitos, hepatitis..., pero sí lo son las plantas medicinales.

¿Y se lanzó a la búsqueda de recetas?
Los fines de semana cogía mi moto y me iba por los pueblos a recabar información. Así entablé amistad con chamanes y curanderos, conocí a unos doscientos. Intercambiábamos conocimiento.

¿Qué les daba usted?
Les enseñaba radiestesia para saber qué tratamientos eran adecuados para cada enfermedad.

¿Cómo la aprendió?
La radiestesia es un don que muchas personas tienen sin saberlo. Un sacerdote suizo, naturópata y radiestesista, pasó por el seminario y me dijo que yo tenía ese don, así que estudié y practiqué, pero me daba miedo que me tomaran por hechicero.

Bueno, es bastante mágica la radioestesia, ¿no le parece?
Nuestra mente es potentísima, ha sido creada a la imagen de Dios, pero no la explotamos. Si médicos y farmacéuticos dominasen la radiestesia, serían mucho más eficaces.

Para los curanderos debía de ser usted otro chamán.
Me aceptaron muy bien, colaboramos mucho juntos y me dieron 3.000 recetas, pero no quería saber nada más allá de las plantas. Un chamán me dijo en una ocasión: "Trabajo con el péndulo, pero por la noche me reúno con kinkirsis (duendes); si quieres, puedes venir conmigo".

¿Fue?
No. Si mis superiores se enteraran de que he pasado la noche con un chamán hablando con duendes, se pondrían muy nerviosos. Pero yo creo que existen otras maneras de relacionarse y que hay otros mundos paralelos con los que en África te topas.

Interesante...
Frecuentaba a una chamana que vivió más de cien años. Cuando la iba a visitar para que me diera remedios de plantas medicinales, invocaba a los espíritus; así obtenía los tratamientos. Y me dio más de cien mezclas de plantas que funcionan. Son muchos años de práctica los que llevo como para negarlo.

Acaban expulsándole, claro.
Llegó un momento en que no sólo trataba a los alumnos, también a sus familiares: si uno tenía hepatitis, la tenía su madre y sus hermanos; y la medicina oficial, además de ser de pago, decía que no había tratamientos para hepatitis agudas, pero yo las trataba.

Anatema.
Tras 24 años, el cardenal de Burkina Faso me expulsó, pero antes de irme dejé en marcha una cooperativa de producción de tratamientos medicinales. Vine a España y estudié naturopatía.

Usted erre que erre.
En 1983 subió al poder Thomas Sankara, un revolucionario que quiso recuperar los conocimientos tradicionales y me mandó llamar para que continuara con mi trabajo.

¿Qué le dijo el cardenal?
Qué no podía atender enfermos, utilizar la radiestesia, ni las planas medicinales. Así que me dediqué a escribir mi vademécum sobre los remedios y cómo aplicarlos para no ser necesario. Me mandaron a 70 kilómetros de la capital, pero aun así la gente venía a visitarse..., ¿y qué podía decirles?

¿Que se fueran?
Sí, pero no se iban. Así que decidí atenderlos y si me expulsaban de nuevo, ¡pues bendito sea! Además, en aquellos momentos empezaba el sida y yo podía tratarlo.

¿El sida?
Las diversas deficiencias que provoca.

De acuerdo.
Estuve casi tres años atendiendo a la gente y cuando asesinaron a Sankara el cardenal me volvió a expulsar. Volví a España, donde también trataba a gente, y los padres blancos me prohibieron seguir con eso.

Abandonó la orden.
Mi carrera había sido tan armoniosa que sólo podía venir de Dios. Sigo siendo sacerdote y viajando cada año a África. En 1999 nos declararon oenegé para las medicinas alternativas, producimos 200 tratamientos y tratamos a gente de toda África occidental.

¿Alguna reflexión?
Que hay que dejarse llevar por la intuición. Creo que nada ocurre por casualidad, que lo que llamamos azar o coincidencia es la manera de actuar de Dios cuando quiere pasar desapercibido. Yo soy dócil, simplemente me he dejado llevar por lo que estaba determinado para mí.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Paddy Coulter, investigador del futuro del periodismo y director de Oxford Global Media

Caen las ventas de periódicos, las audiencias de televisión y la publicidad. Miles de periodistas pierden sus empleos. Esperamos ver reducido su número a un tercio de los actuales. Un investigador de Columbia los considera "en extinción".

¿No volverán a contratar a periodistas cuando mejore el ciclo económico?
No es una cuestión de ciclo, sino un cambio de modelo de negocio en el que el oficio de periodista tiene difícil encaje. Así que si su hijo le dice que quiere ser periodista, dígale que se haga relaciones públicas –la segunda industria de Gran Bretaña y en aumento–, con lo que tendrá más futuro y sueldo.

¿Qué hay de malo en las PR?
Está bien que haya relaciones públicas, el problema es que sólo haya relaciones públicas. Y no es un problema sólo de los periodistas, sino de los ciudadanos: las democracias vamos camino de no tener más fuentes de información que las interesadas. Y eso incluye a las que sirven a los gobiernos.

¿Por qué?
Se ha roto el contrato social por el que los grandes medios interpretaban la realidad con buen periodismo para las clases medias que, a cambio, pagaban una cantidad ínfima y aceptaban ser receptores de la publicidad.

¿Qué ha pasado?
Los diarios, más que de su venta, vivían sobre todo de la publicidad. Y la publicidad y los contenidos se están separando. Antes, usted leía el diario y de paso recibía publicidad sobre pisos. Hoy, usted busca información en una web y, si se quiere comprarse un piso, busca datos sobre pisos en otra web. Esa publicidad desaparece del diario.

¿De qué vivirá, si sobrevive, la prensa?
Eso investigamos en Oxford. La información como negocio comenzó siendo sólo económica –palomas mensajeras traían noticias de la guerra antes de la apertura de la bolsa– o ideológica, porque muchos periódicos empezaron siendo de partido.

¿Y volvemos a los orígenes?
Los empresarios de la información se acostumbraron a vivir de la publicidad y durante siglo y medio les funcionó. Tanto, que no se han molestado en buscar alternativas.

¿Y qué propone usted ahora?
Lo que vemos es que la prensa económica global sigue siendo rentable. En cuanto a la prensa generalista, para compensar la caída de ingresos, tal vez vuelva a recurrir a la rentabilidad ideológica, como en sus inicios.

¿Volvemos al periodismo de trinchera?
Al conseguir publicidad, los medios que empezaron sirviendo a lobbies y partidos se independizaron de ellos para lograr más audiencia y más anuncios. Ahora la tentación es hacer el recorrido a la inversa y volver a representar sólo a un lobby o a un partido que pague lo que pagaban los anunciantes.

¿No se podrá ejercer el buen periodismo en blogs, Twitter, webs...?
Todo eso es estupendo. Pero si yo fuera un político corrupto o una industria que envenena el agua, dormiría mucho más tranquilo sabiendo que mi único enemigo en potencia son unos cuantos blogueros por libre.

También son necesarios.
Pero sólo los grandes medios tienen prestigio, influencia y difusión para actuar como contrapoder de un gobierno corrupto o equivocado. Sin ellos, la democracia sólo depende de la ética de sus gobernantes.

Que suelen perderla si no les vigilamos.
Además, ¿cómo explicar al ciudadano asuntos complejos pero cruciales, como la crisis de deuda? Sólo periodistas capaces de divulgar sin vulgarizar y de profundizar sin aburrir cumplen esa misión democrática. Periodistas libres de un medio independiente.

Una misión tan necesaria como difícil.
O tal vez vayamos hacia unos pocos medios de élite para un público rico y educado capaz de pagarlos a cambio de tener las claves de cada noticia. El resto deberá conformarse con webs de noticias basura gratuitas.

Los diarios llevamos años ya mudándonos poco a poco a internet.
Por eso, los mejores diarios viven una paradoja: tienen más lectores que nunca, pero también menos ingresos que nunca...

¿Cómo convertir lectores gratis en ingresos que financien buen periodismo?
The Guardian apuesta por la globalización. Ahora por su publicidad en internet cobra una décima parte que por la de su edición de papel. Pero confía en lograr millones de lectores –han enviado a sus mejores plumas a Estados Unidos– hasta conseguir que haya un vuelco y acabe siendo al revés.

Tienen un idioma global: el inglés.
Ustedes tienen el español y podrían aprovechar el enorme tirón de Latinoamérica.

Un diario también es una seña de identidad: el cómplice de una comunidad.
Por eso existe el modelo de valla. Usted entra en la web y topa con una valla que le pide dinero por contenidos. Pero apenas un cinco por ciento sigue y paga. La inmensa mayoría lo deja y busca contenidos gratis.

¿No hay diarios de valla rentables?
Los grandes diarios económicos globales, como The Financial Times y The Wall Street Journal, ya son muy rentables en la red. Con muchos menos lectores –nos tememos que hinchan sus cifras–, en Gran Bretaña The Times y The Sunday Times de Murdoch también ensayan ese camino.

¿Y qué creen que pasará?
De momento estamos muy atentos al auge de las tabletas: iPads y similares, porque los lectores que las usan sí aceptan pagar. Esas tabletas están siendo un respiro.

Santiago Ahuanojinou Zannou, director de cine

Su primer corto hablaba de racismo en la escuela.
Le siguió la prostitución de mujeres negras y los emigrantes que trabajan en los invernaderos en Andalucía.

En El truco del manco cuenta la vida de un tullido marginal y su amigo negro.
Es el producto que dan barrios como aquel en el que me crié, donde a partir de las diez de la noche sólo oyes gritos y broncas que atraviesan los tabiques. Había poco diálogo, y cualquier idea de progreso era despachada con un: "¡Venga hombre!, ¡Pero si tú, como nosotros, no vales para nada!".

Entiendo.
Cuando a mi madre le preguntaban por mí y ella decía que estaba en Barcelona estudiando cine, le respondían: "¿Cineeee?... ¡Donde está es en el talego!".

Y además, mulato.
Ser la primera generación de chicos negros en España fue difícil. Yo me frotaba la cara con leche porque no quería ser negro. Siempre estaba en una esquina del patio jugando solo a pelota mientras los otros me gritaban "Kunta Kinte".

...
Eso te produce rechazo a todo lo que venga del colegio, por eso los hijos de los inmigrantes tienen un gran fracaso escolar, porque lo primero que viven es el rechazo de sus compañeros. Y crecemos sin referentes de los que poder sentirnos orgullosos. Todo eso degenera en una vida marginal.

¿Qué le ayudó a superarlo?
Estaba lleno de rabia, pero tuve la suerte de poder canalizarla a través del cine. El cine me salvó la vida porque me hizo abandonar un rumbo peligroso.

Curioso matrimonio el de sus padres.
Africano con aragonesa. Ambas familias los rechazaron. Hemos sido una familia solitaria. Pero el amor entre ellos se ha mantenido, me encanta verlos cogidos de la mano.

¿Cuál era su destino?
De los 14 a los 18 años estaba rodeado de amigos y ninguno hacíamos cosas correctas. Estábamos todo el día en el parque fumando porros y sacándonos la paga del fin de semana con trapicheos. Nuestro modelo eran los mayores que hacían dinero fácil con la delincuencia y la droga.

¿Qué pensaba de su padre?
Que era un fracasado. Los hijos de los inmigrantes tenemos una falta de orgullo hacia nuestro padre porque no nos ha podido dar las mismas cosas que reciben otros. Y a esa edad piensas que tener más es tener más valor. Y durante mucho tiempo damos la espalda a nuestras raíces porque no vemos en ellas la riqueza occidental.

¿Qué rechazaba usted de él?
Me decían que mi padre era un caníbal, que los blancos son mejores que los negros, que los negros no sirven para nada. Y tu ves que tu padre se está rompiendo la espalda trabajando y acabas pensando que tienen razón, que es un fracasado.

Qué duro que un hijo te juzgue así.
Esos comentarios son una de las razones que impiden que puedas crecer. Contra eso lo mejor que puedes hacer es ir a la raíz.

Usted recorrió ese camino.
A los 30 años fui a Benín. Me reuní con los sacerdotes y me dijeron que mi abuelo, también sacerdote animista, y que se llamaba como yo, Ahuanojinou (el guerrero), vivía en mí, que yo iba a ser el padre que llevaría de vuelta al hijo. En Benín los muertos hablan y los vivos saben cómo oírlos.

Así se convirtió en padre de su padre.
Exacto. Curiosamente, el abuelo era ciego y yo me dedico al cine. Le sacaron los ojos por casarse con una musulmana. Es una historia de amor hermosísima. En su primera noche juntos lo cogieron, se lo llevaron al bosque, allí le sacaron los ojos y lo abandonaron. Mi abuela salió en su búsqueda, lo encontró moribundo, pero pudo salvarlo.

¿Que fue de los agresores?
Los metieron en la cárcel y jamás volvieron a la aldea. Quedaron 20 niños sin padres y fue mi abuela, una princesa venida de otra aldea, quien se ocupó de ellos.

Qué hermosa historia.
Sí, resulta que soy nieto de una princesa y de un ciego con el poder de sanar, pero no lo supe por mi padre, sino por los sacerdotes. Muchos emigrantes, en su afán de que sus hijos se integren, borran el pasado. A mí me da mucha rabia no poder hablar con mis primos en su idioma. Pero ahora ya puedo decir que soy de Teruel y de Cotonú.

Convirtió a su padre en actor.
Sí, dos años después fuimos juntos e hicimos la película de su reencuentro con su pasado. Y hoy sé que para partir sin nada de una pequeña aldea hay que ser muy valiente. Hoy veo a mi padre como un héroe.

¿Su padre no supo nada de su familia durante 40 años?
La primera carta que le envió mi padre a mi abuela fue desde Niza. En ella le contaba que hacía mucho frío y que la riqueza de Europa era mentira, que él veía a blancos trabajando de barrenderos y limpiabotas. Y ella pensó que se había vuelto loco. Hubo pocos contactos más.

¿Cómo fue el reencuentro?
De sus seis hermanos sólo había sobrevivido una hermana. Eran dos desconocidos. Pero con el paso de los días acabaron cantando como hacían cuando eran niños. Juntos fueron a buscar tierra a la aldea de su madre tal como habían dicho los bokons (los espíritus), y depositándola sobre la tumba de su madre, mi padre pidió perdón

lunes, 21 de noviembre de 2011

Mariano Rajoy

¿Será el domingo el día más feliz de su vida?Espero que sea un día muy feliz, sí... Aunque los dos días más felices han sido los del nacimiento de mis hijos, Marianito y Juan.
Y, en breve, ¡presidente!Si los españoles quieren..., ¡yo sí quiero!
¿Cuántos años soñándolo?Trabajándolo, unos cuantos.
¿Cuál será su primera decisión como presidente?Llamar al jefe de la oposición y ver qué podemos hacer juntos.
¿Y la segunda?
Llamar al ministro de Economía y Hacienda y pedirle un plan a la mayor celeridad posible.
Como líder de la oposición, ha jugado al "cuanto peor (vaya España), mejor (para mí)", ¿no?No. Intenté evitar que se cometieran demasiados despropósitos.
Cinco millones de parados: ¿cuántos atribuye a Zapatero?El señor Rodríguez Zapatero tiene una alta responsabilidad.
Detállemela.Equivocó el diagnóstico: tardó mucho en reconocer que había crisis. Luego equivocó las medidas: gastó lo que no tenía. Y al final fue muy timorato: exceso de rectificaciones y ocurrencias.
¿Cuántos parados habrá dentro de un año?No lo sé. Espero que las cosas estén mejor. Pero ni hay varitas mágicas ni pócimas milagrosas.
¿Se quejará mucho de "la herencia recibida"?Nada. La gente quiere que resuelva problemas sin buscar excusas.
¿Y qué indicador le hará exclamar "¡España va bien!"?La creación de empleo.
¿Y cómo ayudará a crearlo?Apoyaré a los emprendedores.
¿Qué debo saber de usted para conocerle mejor?Que soy un tipo decente.
Pero eso se le supone, ¿no?¡Uuuh, hay mucha gente muy maledicente por ahí...!
¿Qué maledicencias se han difundido sobre usted?Han dicho que soy homosexual, sin serlo. Que me tiño el pelo...
¿Y de verdad no se lo tiñe?
El color de mi pelo lo marca la madre naturaleza, lo crean o no.
¿Qué más maledicencias...?
Que soy vago. ¡Que no trabajo! Que soy indeciso... ¡Es que me gusta reflexionar antes de actuar!
¿Lleva bien estas invectivas?Al principio me afectaban. Hoy, ya menos. ¡Van con el sueldo!
Pero las oirán sus hijos...Sí me disgustaría que oyesen o leyesen cosas inciertas que les hiciesen dudar de su padre...
¿Pensó usted en las hijas de Zapatero cuando le daba caña?Sí... La primera legislatura fue dura, es verdad, pero la segunda, en cambio, ha sido muy respetuosa.
¿Qué oposición pide ahora?Una con voluntad de entendimiento, sin palos en la ruedas.
¿Nunca los puso usted?Escuché a Zapatero y le he ayudado en reformas. Es verdad que no apoyé el grueso de su política económica, porque era equivocada.
¿Hay alguna decisión de Zapatero que pueda aplaudir?Ha intentado acuerdos con la oposición en los últimos meses de su mandato. Ha rectificado su intento anterior de aislar al PP.
Envíele un saludo a Zapatero.Que te vaya muy bien. Conmigo no tendrás ningún problema.
¿Quién lo tiene peor para presidir el gobierno de España un día: una mujer o un catalán?Una mujer y un catalán lo tendrán más fácil de lo que lo ha tenido un gallego.
¿Está haciéndose la víctima?¿No tengo un poquito de razón?
Lo dice por zancadillas tendidas en el seno de su partido...He trabajado, y ya no recuerdo que hubo gente que no me apoyó.
¿Alguno estará temblando?No, porque sólo me acuerdo de lo bueno. Ayuda a ser más feliz.
¿Qué ve de bueno en el catalanismo político?Que puede defenderse con planteamientos muy diversos: ¡lo que no me gusta es el radicalismo!
El concierto vasco y navarro rompe la igualdad fiscal entre españoles: ¿lo corregirá?
Eso está en la Constitución, y no tengo intención de reformarla.
Bien, porque los catalanes aspiramos a un trato parecido.
Yo quiero que todos los españoles paguen impuestos similares, tengan servicios públicos similares y oportunidades similares.
¿Aliviará, pues, el maltrato fiscal que lastra a los catalanes?
Le he dicho lo que le he dicho.
Artur Mas le pedirá negociar un pacto fiscal estable para Catalunya: ¿cómo lo toreará?
No lo torearé. Le escucharé con mucha atención.
¿Y luego?
Luego..., ya veremos.
¿Qué le parece la política de recortes de Artur Mas?
Me gustaría que los recortes afectasen menos a la sanidad, pero entiendo que Mas se ha encontrado lo que se ha encontrado...
Mi hijo recibe sólo tres horas de castellano. ¿Le inquieta?
¿Le inquieta a usted, que es su padre? Los padres queremos lo mejor para nuestros hijos...
¿Daría dinero a Catalunya... a cambio de menos catalán?
No mezclo churras con merinas.
Si su hijo le dijese: "Papá, soy gay y quiero casarme"..., ¿qué?
Le apoyaría.
¿Retocará la vigente ley de matrimonios homosexuales?
Voy a esperar a lo que resuelva el Tribunal Constitucional.
¿Cuál es la mayor mentira que ha tenido que decir?
No he hecho daño a nadie con una mentira. A partir de ahí..., la vida tiene muchos matices.
¿Qué lecciones extrajo usted de la crisis del chapapote?
Que deben ser los técnicos quienes den las explicaciones, y no los políticos. Aunque los políticos tomen luego las decisiones.
¿Vivirá en la Moncloa?
Veremos cómo está el patio... Sí pasaré allí trabajando todo el día.
¿Con ruedas de prensa con preguntas o sin preguntas?
Atiendo ruedas de prensa siempre que lo considero oportuno. En Barcelona he dado varias...
¿Habrá trasvase del Ebro?
Intentaré un pacto nacional para que todo el mundo tenga agua.
¿Veré a Ana Pastor en TVE?
¡Igual la contratan para hacer La Contra de La Vanguardia...! Mire, no me corresponde a mí contratar o despedir a periodistas.
¿Alguna idea para TVE?
Me preocupa el dineral que le cuesta al contribuyente. ¡España es el país del mundo con más televisiones públicas! Impulsaré una ley para que los parlamentos autonómicos, si quieren, puedan privatizar sus canales.
Su programa favorito es...
El fútbol y deportes. ¡La televisión podría ser mejor, la verdad!
¿Qué televisión le gustaría?
Programas de entretenimiento que la familia pueda ver junta: ¡creo que ese es el futuro! Y buenas películas sin anuncios. La televisión debe entretener y, si no formar, ¡al menos no deformar!
¿Graduación de sus gafas?
En un ojo 3,75, y 3,5 el otro. Astigmatismo desde los siete años y un poquito de hipermetropía.
¡Lo tiene usted todo!
Pero no me sirvió para librarme de la mili: necesitaba 4 y 4.
Lo sé. Yo me libré.
¡Qué suerte...!
¿Algún punto flaco de salud?
¡Toco madera! Todo está bien.
¿Cuántas horas duerme?
Si no duermo siete horas y media cada noche, al día siguiente estoy de mal humor y se me nota.
¿Mirando al cabezal, en qué lado de la cama duerme?
¡Yo a la derecha, siempre!
Claro...
Es que mi mujer ocupa el otro lado, así que... No hay bromas.
¿Duerme desnudo?
Con pijama, habitualmente.
¿Reza antes de dormirse?
No, pero sí pienso un poco... Intento tener la conciencia tranquila: me da serenidad y equilibrio.
¿Quién hace la cama?
Yo no. Sólo me hice la cama en la mili, a la fuerza.
¿Hace algo en su casa?
Ayudo a poner y recoger la mesa los domingos con mis niños. Y le corto en pedacitos pequeños el filete de carne a mi hijo pequeño.
¿Cómo le sale su declaración de la renta?
He pagado casi 90.000 euros.
¿Cuántas veces se ha emborrachado?
Ya no me acuerdo.
¿Ha practicado nudismo?
Mire: soy de Pontevedra. Y aquello es como es: hace frío..., ¡y más!
¿Desde cuándo lleva barba?
Desde un accidente de coche en 1979 en el pueblo de Pepiño Blanco..., aunque no le atribuyo por eso ninguna responsabilidad, je, je. Me partí literalmente la cara... y decidí dejarme barba.
¿Le han quedado marcas?
No. Dicen por ahí que sí, pero no.
¿Qué lee usted?
Novela histórica, ensayos, muchos informes económicos... y La Contra de La Vanguardia.
¿Usa iPhone o BlackBerry?
iPhone.
¿Tuitea?
Lo que sale como MR lo hago yo. El resto me lo hacen otros... ¡Y me propinan unos tortazos...!
¿Cuál es la última vez que lloró y por qué?
Mi padre, a quien quiero como a nadie, cumplió 90 años este verano: lo celebramos con toda la familia. No lloré, pero me emocioné.
¿De qué ha hablado la última vez con Aznar?
Murió su suegro la semana pasada y fui a darle un abrazo. Y de eso hablamos.
¿Qué no ha hecho aún que quiera hacer antes de morir?
Mire, yo lo que no quiero es morirme, francamente.
¿Hay vida extraterrestre?
¡No!
¿Se sabe qué está haciendo ahora mismo la niña de Rajoy?
Protegiéndome de los malvados.
¿Dónde están los malvados?
Cuesta identificarlos: ¡es lo malo!

Mercè Lagrava, quesera

¿Cuántas cabras tiene aquí?
Sesenta cabras de raza alpina. Las cuidamos mi marido, y yo, junto a un ayudante. Somos una familia.

¿Las conoce a todas?
¡Claro! Muchas responden por su nombre. Mis cabras son muy cariñosas. Se me acercan, se me frotan...

¿Qué vida llevan sus cabras?
Triscan cada tarde por estos prados y laderas pirenaicas, pacen hierba, arbustos, frutos del bosque, moras, setas... Y, en casa, les damos también alfalfa y cebada ecológicas. ¡Son cabras felices!

¿Y eso se nota en la calidad de la leche?
¡Que si se nota! Es una leche de calidad extraordinaria. El queso obtenido de esa leche es una verdadera fotografía de este paisaje.

¿Qué tiene la leche de cabra que no tengan la leche de oveja o la leche de vaca?
La leche de cabra es la más digerible por el ser humano: su lactosa es la que mejor tolera nuestro aparato digestivo. Los glóbulos de su grasa son los más fáciles de digerir. "¡Yo estoy vivo gracias a una cabra!", me han dicho ya bastantes personas.

¿Qué quieren decir?
Que de bebé su madre murió o no pudo amamantarlos, ¡y los criaron con leche de cabra!

¿Desde cuándo pastorea y cuida de este rebaño de cabras?
Desde hace seis años. Era el rebaño de Eulàlia Torras, la fundadora de Serrat Gros, esta quesería pirenaica.

¿Y cómo pasaron a sus manos?
Mi marido y yo decidimos dejar la ciudad y vivir en la montaña. Nos instalamos en el pueblo vecino, con idea de comprar leche de cabra y elaborar quesos artesanos.

¿Tenían alguna experiencia?
Ninguna, pero estábamos dispuestos a aprender. Y entonces coincidió con que Eulàlia se retiraba y buscaba a alguien a quien traspasarle su rebaño de cabras, alguien que las mimase y cuidase igual que hacía ella.

Y ustedes se ofrecieron.
Sí, nos atrevimos a encajar su rebaño en nuestro proyecto: mi marido y yo queríamos hacer quesos de leche de cabra, ¡y de pronto nos caía del cielo un rebaño de cabras! Eulàlia confió en nosotros, y nosotros lo hemos aprendido todo de ella.

¿No se arrepiente hoy de haber elegido esta vida montañera?
No. ¡Ha sido un acierto! Los pocos viejos del pueblo estaban por entonces a punto de irse: "Si vosotros os quedáis, ¡nosotros nos quedamos!", nos dijeron.

Y se quedaron aquí.
Nadie tenía mucha fe en el proyecto: "No pensamos que aguantaseis, porque tú no eras quesera, ¡eras escribienta!", me han confesado hace poco. Es que yo trabajaba en una oficina en Barcelona... ¡Y hoy soy feliz haciendo buenos quesos de cabra!

Buenísimos quesos de cabra: ¡ganan más y más medallas de oro!
Son quesos de cuajada ácida, leche cruda, pasta blanda y piel florida, a partir de la leche de nuestro rebaño de cabras. ¡Mi mejor premio es ver la cara de placer de los que prueban mis quesos!

¿Cuántos litros de leche le dan sus cabras cada día?
Ochenta litros al día. Para hacer un queso de 300 g necesito tres litros de leche cruda.

¿Cruda?
Ni la hervimos ni pasteurizamos. Por eso es tan gustosa: con cuajo natural de estómago de rumiante, a las 24 horas está cuajada y en un molde de madera con agujeritos, para separar la pasta del suero.

Y después, ¿qué?
En cuatro días, la pasta blanda ha perdido el 40% de humedad. Entonces escurrimos, salamos con sal seca..., ¡y a la cava de maduración! Allí vamos girando el queso cada día, a lo largo de cinco a ocho semanas.

Parecen seres vivos...
Es que, como el vino, también los quesos están vivos. En la cava, se implantan hongos lácteos en la corteza del queso.

¿Y eso es bueno?
Es buenísimo: aportan sabor. En algunos casos pimentamos esa corteza, como en el caso del queso troncocónico Lo Pebrat.

Multipremiado, ¿no?
Sí, felizmente. También hacemos bolas de queso conservadas en aceite. Y tupí, un paté de queso mezclado con aguardiente...

¿Dónde vende estos quesos?
Tres cuartas partes de los quesos los vendemos aquí, en la quesería, porque la gente de esta comarca consume mucho queso. El resto lo exportamos a restaurantes, incluido un restaurante de Birmingham.

¿Exportan sus quesos a Inglaterra?
Es que allí se celebra el concurso mundial de quesos. Y allí Lo Pebrat fue declarado el mejor queso de España el año pasado.

¡Algo están haciendo ustedes bien!
Yo aún estoy alucinada. Que pase todo esto es muy bonito y muy gratificante.

¿Cuál es su secreto?
Controlar todo el proceso: pastorear, ordeñar, elaborar, comercializar, distribuir y vender.

¿Y ya está?
Y, sobre todo, respetar a las cabras. Cuando nos alejamos unos días, empezamos a preocuparnos por cómo estarán. Queremos a nuestras cabras.

¿Qué es lo mejor y lo peor?
Lo mejor es la temporada de partos, ver nacer las cabritas. Y lo más doloroso de todo es cuando una de nuestras cabras muere.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Abertis Elisabet Sahtouris, bióloga de la evolución y futurista

¿Futurista?
Estudio el pasado para saber a dónde nos dirigimos.

¿Y qué ha descubierto?
Un ciclo de madurez en la evolución. La teoría de Darwin se basa en la competición y la de Kropotkin en la cooperación. Si juntas las dos tienes una teoría completa.

¿Y en qué consiste?
Ya las primeras formas de vida tuvieron que pasar de una etapa juvenil a una de madurez para sobrevivir. En la etapa juvenil todas las especies son competitivas y creativas, luego pasan a la madurez, etapa en la que se dan cuenta que cooperar es más eficiente a nivel energético.

Todo comenzó con las bacterias.
Sí, la mitad de la evolución sucedió cuando sólo había bacterias en la tierra. Su fase juvenil ocasionó muchísimos problemas globales. Se comieron todos los azúcares y los ácidos libres que había en el planeta provocando una hambruna mundial, pero con esta crisis se volvieron creativas.

¿Y qué crearon?
Comida a partir del sol, del agua y de los minerales; es decir, inventaron la fotosíntesis. Y tuvieron tanto éxito que ocasionaron polución global, porque al hacer la fotosíntesis desprendían un gas residual, el oxígeno.

¿Y eso era contaminar el planeta?
Sí, porque el oxígeno es un gas letal para las moléculas, esa es la razón por la que todo el mundo toma antioxidantes, je, je. Al principio la tierra y el océano absorbieron el oxígeno. El resto se fue a la atmósfera, compuesta de un 21% de oxígeno.

¿Finalmente todo se equilibró?
Sí, con un 1 o 2% más de oxígeno en nuestra atmósfera todo se quemaría; y con un 1 o 2% menos no podríamos respirar.

¿Cómo se consiguió ese equilibrio?
El oxígeno estaba matando a muchas bacterias, así que unas se fueron hacia dentro de la tierra para escapar y otras desarrollaron una especie de escudo solar y comenzaron a utilizar el oxígeno para aplastar la comida (moléculas) y poder absorberlas, aprendieron a respirar. Estas eran las que tenían más energía, las más desarrolladas tecnológicamente; inventaron el motor eléctrico.

¿..?
Nosotros nos parecemos más a las bacterias que a cualquier cosa que haya habido entre ellas y nosotros. Ninguna otra especie natural ha causado tantos problemas globales como ellas y nosotros.

Nos pueblan.
Sí, estamos hechos de ellas. Tenemos diez veces más bacterias en nuestro cuerpo que células. Un científico dijo que tal vez nosotros seamos como grandes taxis que las bacterias inventaron para que las llevemos a través del tiempo de una manera segura.

No se olvide de contarme lo del motor eléctrico.
Las bacterias, que están hechas de 40 tipos diferentes de moléculas, tienen todas las partes de un motor, muy parecido a un motor humano pero mucho más eficiente. Lo usan para desplazarse de manera rápida. ¿Sabe lo que es el esperma?

Ahí llego.
Nadan con ese motor, ja, ja. La cuestión es que las bacterias mejor adaptadas, todavía en su fase juvenil, se hicieron imperialistas porque tenían que encontrar más comida, así que se metían dentro de otras bacterias, se comían sus moléculas y se reproducían dentro de ellas hasta extinguirlas.

Luego maduraron y dejaron de machacarse.
Sí, primero evolucionaron a raíz de esa gran crisis que produjeron la hambruna y la polución; y con el tiempo los tres tipos de bacterias empezaron a cooperar. Si descarga el limo de la pica que se forma por la humedad y lo observa por el microscopio verá algo parecido a Nueva York.

¡...!
Sí, sí, muchos edificios y estructuras, es sorprendente. Estas ciudades se convirtieron en un nuevo tipo de célula. Y las diferentes bacterias empezaron a tener una división del trabajo: unas producían la comida a través del sol, otras empujaban con sus motores a las que producían la comida...

Las ciudades nacieron de la cooperación entre las bacterias.
Sí, y de nuevo estas grandes células (las ciudades) estaban en fase juvenil. Durante miles de millones de años compitieron, hasta que aprendieron que es más rentable alimentar a tu enemigo que pelear contra él, evolucionaron en criaturas multicelulares y llegaron a una etapa madura de nuevo.

Y esas ciudades están en nosotros.
Y la historia continúa: durante 100.000 años los humanos vivimos de manera tribal, llegamos a ser cooperativos en los sistemas locales y crecimos, formamos ciudades y llegamos a los imperios que, en su fase juvenil, compitieron. Los primeros fueron imperios nacionales, ahora son los imperios de las corporaciones. Así que pienso que esta crisis nos llevará a la cooperación.

Nuestro cuerpo es como un planeta...
Un sistema muy evolucionado y un buen modelo económico. Tenemos cien trillones de células en el cuerpo y cada una de ellas es tan compleja como una ciudad humana. Cada una tiene unos 1.000 bancos (que regulan la economía global y dan a cada célula lo que necesita) y 30.000 centros de reciclaje.

¿Cuál es el futuro de la humanidad?
Esta crisis es biológica, y debemos elegir entre la extinción o la cooperación.